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Un hombre valiente ( II )
La Singladura

Felix MaderoSi quiere escuchar esta carta en su mensaje original, pulse aquí.
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Oyendo hablar a un hombre, fácil es acertar
Dónde vio la luz del sol
Si alaba Inglaterra será inglés
Si os habla mal de Prusia es un francés
Y si habla mal de España, es español

Joaquín María Bartina


Adolfo Suárez, harto de traiciones y de soledades políticas y personales, se inventó el Centro Democrático y Social. Aquello terminó mal, pero hoy España sería otra nación con un partido como pretendió ser el CDS. No estoy abominando de los partidos nacionalistas, estoy reafirmándome en la idea que marca la lógica: los problemas de Estado, las necesidades de los españoles se resuelven siempre desde una visión del Estado, de España y de los españoles. Eso, que tanta falta nos hace hoy, se perdió el día que fracasó el CDS.


Muchos de los que amablemente leen y escuchan estas palabras me recuerdan que con Adolfo Suárez la vida ha sido injusta, la política, también.


Los periodistas lo descuartizaron en su momento, los bancos se negaron a financiar su proyecto, sus amigos de la UCD le retiraron el saludo, los anteriores lo tildaron de traidor…Alguien me decía ayer: siempre nos pasa igual, primero crucificamos a Adolfo Suárez y luego lo ensalzamos. Así es, tal y como afirma este amigo del que no sé su nombre.


Ya les he contado toda la verdad sobre cómo nació esta idea de proponer el nombre de Adolfo Suárez para el aeropuerto de Madrid. Fue algo espontáneo, lejos de la pretensión. Es algo que uno lleva dentro mucho tiempo y no sabe sacar. ¿No les pasa a veces que tienen pendiente agradecer algo, un gesto a un amigo y no llega el momento de hacerlo?


En la primavera de 1982 el alcalde de un pueblo de Toledo, Santa Olalla, puso el nombre de Adolfo Suárez a una calle. Yo era un becario en Radio Toledo. Desde la SER, Manuel Antonio Rico me pidió que cubriera el acto e intentara entrevistar al ex presidente. Me acerqué a él, pero me faltaron fuerzas para presentarme. No podía imaginar que tuviera delante al hombre que había enterrado todos los demonios de los españoles. Tomé aire y lo intenté de nuevo. Incluso ensayé la presentación: me llamo fulanito de tal, soy de la SER, vengo de parte de…No fui capaz. Cuando di por fracasado todo intento él, Adolfo Suárez, se acercó, y entonces todo fue fácil, un placer, amabilidad y comprensión.


Nunca sabré si él vio a un pobre becario o vio su micrófono. Sé, y no olvido, que le entrevisté. Que la emoción hizo que preguntara cosas que normalmente un ser humano no podría entender por incongruentes. Suárez me hizo ver que preguntaba bien y con fundamento, pero era mentira. Yo puse el micrófono y él hizo la entrevista. Ya digo, yo era entonces un becario, y hoy recuerdo la mirada de aquel hombre sin memoria. Aquella mirada decía: no te preocupes, hombre, aquí todos somos como tú: unos becarios.


PD. Cuando Suárez dimitió como presidente del Gobierno dijo esta frase que me sé de memoria. Se que es textual porque nunca la olvidé: Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la Historia de España. Frente a la televisión, mi abuela, esposa de un muerto del bando perdedor, lloraba y secaba los ojos con un pañuelo blanco mientras mi madre me acariciaba el pelo sin pronunciar ni una sola palabra.

Felix Madero